domingo, 27 de septiembre de 2015

RUA DOS ALMORAVIDINHOS





Al Idrisi fue un geógrafo, cartógrafo o, si se prefiere, un sabio ceutí del siglo XII, autor del " Libro de Roger ", una obra medieval singular donde las haya. Por encargo del rey Roger II de Sicilia, este sabio hizo en plata una esfera celeste y un disco representando el mundo conocido de su tiempo. Posteriormente confeccionó un gran mapamundi conocido como la " Tabula rogeriana ", orientado en sentido inverso al nuestro, es decir, el Norte abajo y el Sur arriba,  acompañado de un libro de geografía que describe el mundo conocido entonces por los occidentales, que el propio Idrisi recorrió en parte. 






Estando en Lisboa, un día lo llevaron por el barrio portuario y, al pasar por la " Rúa dos almoravidinhos ", le contaron la siguiente historia:  
Estos almoravidinhos eran unos pescadores a los que un mal día una tormenta arrastró mar adentro. Estuvieron semanas perdidos en el medio del Atlántico, comiendo de lo que pescaban y bebiendo agua de la lluvia. Finalmente llegaron a una tierra extraña, con una fauna y flora desconocidas, poblada de gente también muy diferente a ellos. Conducidos ante el rey o señor del lugar, les salió al encuentro un intérprete que hablaba su lengua. Era otro portugués - si se puede llamar así - que había pasado años antes por las mismas vicisitudes que los almoravidinhos y estaba ya plenamente intregrado a la nueva vida con aquella gente en aquellas tierras que, por la descripción de Al Idrisi, cabe imaginar que se trata de la civilización maya y del Yucatán. 






Los recién llegados fueron bien tratados, pero no acababan de adaptarse y echaban de menos a sus parientes y a su tierra, por lo que el intérprete habló con el rey y éste autorizó el regreso de los almoravidinhos, a los que embarcaron con los ojos vendados para que no conociesen la ruta de regreso, dejándolos en la costa africana, probablemente en algún lugar de Marruecos, desde donde regresaron a Lisboa. Caber imaginarse la sensación de su llegada y más aún las peripecias que contaron. 




Este relato supone un contacto entre europeos y americanos muy anterior al descubrimiento colombino, pero hay que resaltar que estos americanos - o lo que fuesen - prefirieron no  tener ningún contacto con los europeos y regresaron a su tierra. Muchos historiadores no dan crédito a esta versión y opinan que en realidad los almoravidinhos desembarcaron en las islas Canarias. Sin embargo, la descripción de Al Idrisi poco o nada encaja con la vida y organización social de las Canarias en el siglo XI, cuando sucedieron estos hechos, de otro modo hay que deducir que en estas islas hubo entonces una civilización compleja que desapareció sin dejar el menor rastro, teoría más difícil de sostener que la del contacto entre europeos y americanos. 




En todo caso, no se puede descartar la arribada de los almoravidinhos a América. Históricamente, no fue la primera ni la única que hubo antes del descubrimiento realizado por Colón. Hay pruebas fehacientes de la presencia de los vikingos en Norteamérica; los aztecas y otros pueblos tenían mitos y leyendas que hablaban de gentes o dioses venidos del Este, así como los europeos occidentales contaban también leyendas de tierras a otro lado del Atlántico: se habla de las Siete Ciudades, ya se nombraba a las Antillas ( en portugués Ante Ilhas = islas anteriores a tierra firme ). La cartografía del siglo XV anterior a Colón representaba ya estas tierras. Y el propio Colón tenía pruebas de su existencia, si no las tuviera no le hubiesen financiado la expedición.   





   


sábado, 12 de septiembre de 2015

DIME DE QUE PRESUMES...

Estoy leyendo un libro que trata de un tema trascendental, existencial y profundo donde los haya, sobre el Estado, el poder político y cosas por el estilo. Temita donde los haya. Pero como hay que leer de todo un poco y cayó en mis manos este libro, pues allá me zambullo en el proceloso mar de la sapiencia infinita, a ver qué pasa.




Lo primero que aparece en el libro, antes del Indice y la Introducción, es una reseña del autor, de cuyo nombre no quiero acordarme, que se presenta como " no intelectualista, en el sentido radical del término, antítesis del narcisismo profesoral y libresco ". Así como lo pongo, remarcado en negrilla. Doctor en Derecho, profesor de universidad, catedrático por más señas, y egregio, ínclito, insigne, ilustre, esclarecido y lo que haga falta, aunque no afamado por mor de la ignorancia plebeya, es autor de una retahila de obras mencionadas en la reseña, que lo sitúan en un plano " polivalente " del pensamiento socio-jurídico, donde el libro constituye " una de sus últimas manifestaciones en el ámbito del Derecho Público ", que de otros ámbitos ya ni se digna hablar.




Nada más abrir el libro, lo primero que aparece tras el Indice es una página entera dedicada sólo y exclusivamente a una breve frase de un tal Joseph Brodsky, a la sazón premio Nobel en 1987. La frase reza: " La cultura es elitista por definición, y la aplicación de los principios democráticos a la esfera del conocimiento lleva a equiparar la sabiduría con la idiotez ". Para botón de  muestra de idiotez, la propia frase. Ignoraba que había premio Nobel de gilipollez. A ver si lo entendí bien: los que no somos élite nunca seremos cultos y, consecuentemente, sólo la élite puede ser culta. Por definición, no ? El resto de la cita ya ni me atrevo a comentarla, mi condición no elitista no me permite alcanzar los arcanos de la esfera del conocimiento. Qué le vamos a hacer ! Aunque lo de equiparar la sabiduría con la idiotez sí que lo entiendo. Es por aplicación de los principios democráticos esos.





Con este principio la continuación es evidente. Pasando a la Introducción, menciona nada más que en dos páginas nada menos que seis autores. Y eso que el tío no va de intelectual. Pero en cuanto entra en materia las citas se multiplican en proporción geométrica hasta el punto que la obra parece más un libro de " Citas que deberían ser célebres porque yo lo digo " que un ensayo o, como el propio autor dice al principio de la Introducción," si es que puede llamarse así ". 




Voy por la mitad del susodicho ensayo, que no llega a las cien páginas, y me cuesta, me cuesta llegar al final. Y no es porque esté mal escrito o no tenga razones bien expuestas y contrastadas a base de citas buscadas y rebuscadas. Que va ! Las opiniones allí vertidas gozan de toda la autoridad académica habida y por haber. Son solemnes, profundas e irrefutables. O al menos eso parece según se desprende del estilo. Pero me cuesta Dios y ayuda sufrir la pedantería de este " no intelectualista antinarcisista profesoral y libresco ", que nunca se mira en un espejo, y si se mira no se ve todo junto.


viernes, 4 de septiembre de 2015

SI LA MONTAÑA NO VA A MAHOMA...




Cuenta Marco Polo en su famoso libro que cuando viajaba por Persia le dieron noticia de una historia bien curiosa, según la cual un señor o reyezuelo local, que tenía especial ojeriza a los cristianos y no sabía ya cómo hacerles daño, teniendo noticia de que el Evangelio dice que la fe mueve montañas llamó al obispo de su reino y le dio un plazo para que los cristianos moviesen una montaña de un lugar y la pusiesen en otro. Si la montaña no se movía significaba que los cristianos no tenían fe y, por tanto, los iba a matar a todos. El obispo convocó a los fieles y les expuso la situación. La parroquia se vino abajo desesperada, entre llantos y quebrantos y sin saber qué hacer, hasta que alguien se acordó de un zapatero que tenía fama de santo por su piedad y devoción, tan grandes que, en una ocasión que miró a una mujer de aquella manera, se acordó que el Evangelio dice que si un ojo mira con pensamiento impuro hay que cegarlo, y corto ni perezoso se clavó la lezna en un ojo. Aunque Marco Polo no lo menciona, hay que suponer que el zapatero era bizco y solo miró a la mujer con ese ojo, de otra manera tendría que clavarse la lezna en los dos. 


                                                 


Cuando la parroquia llegó junto al zapatero, le expusieron la cuestión y le pidieron lo que le pidieron, ni más ni menos que mover la montaña de A a B a base de oraciones, el zapatero dijo que nones, que aquello no era para él, que se negaba humildemente alegando ser el último pecador de la pradera, no estar preparado para tamaño evento y todas esas cosas. Pero al final lo convencieron. No dice Marco Polo si fue por las buenas o las malas, pero que lo convencieron. Después de tremenda ceremonia orquestada bajo la batuta del obispo y a la que no faltó detalle ni cristiano de todo el reino el zapatero, puesto de hinojos y rezando con toda la fe, miró a la montaña con su ojo sano y vio como ésta, sita en A, se levantó de cuajo y se fue volando por los aires para plantarse en B. Ver para creer. Cuenta Marco Polo que tan atónito quedó el señor o reyezuelo local que, además de no castigar a los cristianos y no volver a meterse con ellos, él mismo se convirtió al cristianismo, pero en secreto por aquello de no perder la poltrona. Esto último no lo dice Marco Polo, lo pienso yo.


                                               


De esta historia hay que deducir que la leyenda de los musulmanes  según la cual cierta montana - que nadie conoce - fue a Mahoma porque Mahoma no hizo lo propio, es un plagio de la leyenda cristiana que menciona Marco Polo. Algún creyente empedernido podrá alegar que la leyenda también puede ser un plagio de los cristianos, pues Mahoma vivió en el siglo VII y Marco Polo en el XIV, por tanto la leyenda cristiana puede ser posterior a la musulmana. Pero va a ser que no por dos razones:

Primera razón: Si la leyenda musulmana es anterior a la cristiana, tanto los musulmanes como los cristianos del lugar tendrían que conocerla. El creyente empedernido podrá alegar que el reyezuelo no tenía por qué conocer la versión musulmana todavía, que a Persia no había llegado aún la historia, y aunque no tiene mucho donde agarrarse ya se sabe que en cuestiones de religión los creyentes son muy empedernidos y sacan argumentos hasta debajo de las piedras. Por consiguiente, y para evitar el empecinamiento del tal creyente, vamos con la

Segunda razón: El reyezuelo saca la frase del Evangelio, que es muy anterior al nacimiento del Profeta, con lo cual el creyente empedernido tiene que callarse por narices, pues la frasecilla no sólo viene en los Evangelios canónicos sino incluso en los apócrifos. Así que la leyenda cristiana gana a la musulmana por goleada.


                                     


Pero...

Si la frase viene en tantos evangelios y tal como viene expresada, tampoco es de origen cristiano, sino que era una frase proverbial de los judíos muy anterior a los tiempos de Jesús. Y remontando remontando en el tiempo podríamos llegar hasta Moisés, solo que en esta leyenda tuvo que ir Moisés a la montaña, y dos veces además por romper las Tablas de la Ley.


                                                      


Pero...

La cosa no queda ahí. Qué va. Porque estas leyendas van de boca en boca remontándose hasta perderse en la noche de los tiempos esa, y quien nos dice que no tengamos que remontarnos hasta la historia del antiguo Egipto, de donde saca la Biblia no pocas de sus leyendas, y nos encontremos que en tiempos de Ramsés II, el que dio una paliza a los hebreos y se llevó a unos cuantos de esclavos para que le construyesen el Ramaseum, una gollería que mandó edificar para darse un homenaje, alguno de estos esclavos hebreos al ver las pirámides dijera: " Ahívadios !Y esa montaña ?" Y el egipcio que los mandaba, después de largarle un zurriagazo por hablar, le contestó con guasa: " Esa la puso ahí un Faraón que era la leche ". Y los hebreos, que por aquellos tiempos eran unos palurdos que ni te cuento se creyeron a pies juntillas que el tal Faraón, que de aquella era Dios, lo había hecho así, como el zapatero, pero sin bizquear. " Lo veo y no lo creo. Pues cómo lo hizo ? ", insistía el hebreo. El egipcio, después de darle otro zurriagazo, le dijo para que no le diera la lata: " Pues así como te he dicho, la sacó de allá y la puso acá; Y cállate ya, que me tienes harto ". Y, zas, le zumbó otro zurriagazo. Y los hebreos tragaron. 

  


Luego, en los tiempos de Moisés, cuando volvieron a Palestina, lo de que la fe mueve montañas ya era proverbial. De ahí pasó a los Evangelios, de los Evangelios a Marco Polo y de Marco Polo a la leyenda musulmana. Va a ser como digo yo. Tened fe y creed en mí.    














lunes, 13 de julio de 2015

EL SUPLICIO DE TÁNTALO





Me muero de sed. Las entrañas me arden. Quiero beber, pero mi cuerpo rechaza todo contacto con el exterior. Ella me pone la cucharilla en los labios. Abro la boca lentamente y me vierte la gelatina. Intento tragarla pero no puedo. Ya ni eso soy capaz de engullir. Cuando la enfermera trajo el bote hice un gesto de rechazo. " Hay que echar la medida que especifica en el prospecto ", le dijo a mi mujer, " El agua queda hecha gelatina y así el enfermo puede tragarla sin ningún problema, no se escurre por la comisura de los labios ". Mi mujer asintió, pero yo no quería beber aquél mejunje. Suponía bajar otro peldaño en el derrumbe de mis capacidades, otro escalón más hacia la muerte. Hace ya no sé cuanto tiempo que no puedo probar bocado, más de una semana, quizá dos. El tiempo ya no tiene importancia. Vivo gracias a los sueros, antibióticos y demás recursos que me introducen por las venas. Ya no soy un ser humano. De momento sigo siendo un ser vivo, pero un vegetal antes que otra cosa, y no creo que pueda vivir mucho tiempo más en estas condiciones. 



                          



Hace tiempo que digo que quiero morir, pero en último extremo siempre me mantuve agarrado al clavo ardiendo de la esperanza. Cuando me dijeron de suspender los cuidados curativos y aplicar solamente los paliativos me eché atrás. Uno espera siempre el milagro. " Esto es como el corredor de la muerte. ", le dije a mi mujer un día cuando empezó todo esto, " Uno vive día a día en la angustia de saber que la sentencia está dictada, esperando un indulto que nunca llega ". " Eso mismo pensé yo hace unos días ", me respondió, " pero no te quise decir nada ". Eso fue cuando yo aún podía hablar. Pero la voz se me fue poco a poco, lo mismo que las fuerzas. Hasta hace unos días todavía era capaz de hacerme entender, ahora apenas lo logramos por señas, un sí, un no con la cabeza, eso es todo. 



                        



Me da otra cucharadita de gelatina. Noto una masa compacta en mi boca, algo líquido y fresco que entra sin desparramarse. Sé que es agua, pero no reconozco el sabor. Asiento con la cabeza, parece que la gelatina funciona al fin y al cabo. Intento tragar, pero no soy capaz. Agoto todos los recursos que me vienen a la mente para poder engullir el agua, pero ésta apenas se filtra por mi garganta. Me lleva más de un minuto tragar diez, quince, veinte gotas de agua, lo que cabe en una cucharadita. Hasta hace dos o tres días me daba el agua - el agua - con una cuchara. Hubo que dejarlo porque me ahogaba. Ahora me da esta gelatina con una cucharilla de café y me lleva una vida beber un vaso de agua. 




                        



Poco a poco voy notando como el agua baja por mi garganta. Siento como fuego, como lava de un volcán que desciende lentamente por mi esófago abrasándolo. Cuando el agua llega al estómago siento como si esa lava llegara al mar, produciendo nubes de vapor y solidificándose, inflamando todo mi vientre. Tengo sed, una sed horrible, como la de un infeliz que lleva días perdido en el desierto. Pero no puedo beber, el agua me revienta las entrañas.



                                             


La morfina atenúa mis dolores, pero no es capaz de eliminarlos. El cuerpo no me duele como sucede normalmente, pero lo siento con la misma o mayor intensidad. Siento dolor en la piel si me tocan, siento dolor si me mueven, siento dolor hasta del aire que pasa. Cada vez que ella limpia las gotas de agua que escapan de mi boca hago un gesto de dolor por el simple roce de la servilleta con mis labios. Cada vez que me mueven siento como si me tocaran con un hierro ardiendo. Cada vez que el personal sanitario me hace algo siento como si un cantero me arrancara un trozo de carne con un cincel.



                         



Estoy agotado y semiinsconciente. Noto que ella me está dando otra cucharadita de agua. Abro un poco los labios y dejo que la gelatina entre en mi boca. El agua está ardiendo, cierro la boca y la gelatina se vierte por la comisura de mis labios. Ella la limpia y me da otra cucharadita. Hago un movimiento de cabeza y ella comprende. Cuando ayer me preguntó si era capaz de mover los brazos y no fui capaz de hacerlo, me dije: " Esto se acabó ". El cuerpo ya no responde. Ya no puedo hablar, apenas puedo mover la cabeza, soy un muerto viviente. Ella me acerca otra vez la cucharilla. Vuelvo a negar con la cabeza. Ya no quiero nada más. Esta vida se acabó. Sólo quiero morir. 














lunes, 13 de abril de 2015

LA CASTA





Curioso observar como critican a los antisistema los valedores de un sistema que hace agua por todas partes. Puede ser que los antisistema se equivoquen en algunas cosas, pero también es más cierto que dan en el clavo en muchas cuestiones de fondo que afectan a un sistema más que deficiente y perverso que nos ha llevado a una gran crisis, no solamente económica, sino incluso de valores. Está claro, y así lo demuestra el descontento social y la miseria económica de un sector enorme del país, que el sistema de castas imperante en la sociedad espanola - y mundial, pero hablamos de lo nuestro - es un desastre sin paliativos que no produce más que corrupción y miseria social, consecuencia entre otras cosas de una ideología que la casta nos ha impuesto y que nos tiene donde estamos, gracias sobre todo a un bombardeo mediático y servil que demoniza a los antisistema y bendice a la casta, si hace falta incluso en nombre de Dios. 




Hace poco me llamó la atención ver en los informativos a un locutor estrella de progresismo más que acendrado recriminar agriamente al líder de uno de esos partidos emergentes en Espana el que hablara de castas, como si éstas no existieran y, además, fuera un insulto al país decir tal cosa. Lo más sorprendente es que el líder se quedó cortado y no respondió lo que tenía que contestarle: el insulto es que existan las castas y que encima haya que callarse. Otro tanto le decían en su día a Ada Colau cuando llamó " criminales " a los que ponían a miles de familias en la calle, e incluso le exigían que se disculpase. Si no eran verdaderamente criminales, por qué no denunciaron a Ada Colau por calumnias ? Así de fácil. Y está claro que si pudieran lo habrían hecho sin piedad.




Lo que es peor, por qué estos criminales siguen libres y no están en la cárcel como tendrían que estar por echar a la gente a la calle y dejarla sumida en la miseria y sin los derechos y las prestaciones sociales que otorga, protege y defiende la Constitución espanola ? " Todo espanol tiene derecho a una vivienda digna y adecuada... " ( Art. 47 CE ), a " ...un trabajo digno y adecuado... ", así como a "... una remuneración suficiente para atender sus necesidades y las de su familia... " ( Art. 35 CE ). Es decir, todo espanol tiene derecho a un techo y a unos ingresos nunca inferiores al sueldo base. Es el Estado quien, en último caso, debe proveer estos bienes a quien no pueda alcanzarlos. Nunca dejarlo a la caridad de Dios, es una cuestión de justicia social. Y un delito por parte de los políticos incumplir la Constitución. Todavía estamos esperando al primer político que denuncie este delito y exija el cumplimiento de la ley. Por tanto, todos los políticos son criminales, ya sea como autores, cómplices o encubridores. 




Pero el Estado está en manos de esta " casta " criminal e indecente que incumple sistemáticamente los mandatos constitucionales mientras se regala el producto de la corrupción que ella misma - y sólo ella - ha creado. Por tanto, si son criminales, por qué no se denuncia a quienes están perpetrando un delito de lesa humanidad, y aún diría de genocidio, conforme a los artículos 607 y 607bis del Código Penal espanol, cuando son millones de espanoles los que están en " condiciones de existencia que pongan en peligro su vida o perturben gravemente su salud " ? Qué está pasando con la justicia Espanola ? Agradecería una respuesta.




Los antisistema actuales, como los antisistema de todas las épocas históricas, tienen razón en lo que aciertan y no la tienen en lo que yerran, valga la perogrullada, pero lo cierto es que tienen razón en muchas cosas, aunque a veces no sepan expresarlas debidamente. Pero en otras lo hacen de maravilla. Lo que sí está claro es que no se quedan de brazos cruzados como corderos camino del matadero, que es lo que pretende, y por desgracia está consiguiendo con la mayoría de los espanoles, esta casta que hace y deshace a su antojo. En último caso se supone - o eso dice la Constitución - que estamos en un Estado democrático de derecho que propugna, entre otras cosas, la libertad de expresión, de reunión, manifestación, etc. Por qué se intenta callar a esas voces disidentes del sistema, incluso con leyes que restringen los derechos fundamentales ? Eso es otro delito.




La última moda mediática es demonizar a Venezuela, política impuesta por los Estados Unidos para seguir controlando Latinoamérica, lo que sirve a la casta espanola para matar dos pájaros de un tiro: lamer el trasero al patrón yanqui en contra de los propios intereses históricos espanoles, así como desprestigiar y demonizar a Podemos, que es el mayor peligro para ellos en este momento. En último caso, es buscar la paja en el ojo ajeno y no quitar la viga del propio. La situación en Espana no es mejor que en Venezuela. Y no digamos en Estados Unidos y otros países muy " democráticos ".


                            


Lo cierto es que estos partidos emergentes, no tan antisistema como nos quiere hacer creer la casta con el fin último de eliminar competencia, no tienen en este momento los cuadros ni la preparación adecuada para hacerse con el poder a plazo inmediato, pero a medio plazo pueden estar tan preparados y más que unos servidores de la casta que no paran de decir burradas y hacer borrones de escribano y que ya nos han dado sobradas muestras de su desastrosa gestión. Su tan cacareada " experiencia " sólo ha servido para llenar sus bolsillos y llevar el país a la ruina, de la que no acabamos de salir ni saldremos mientras sigan, diga lo que diga su propaganda mediática. No hay más que ir a Espana para que se le caiga a uno el alma al suelo. Experiencia sí, pero en corrupción, fraude, robo, prevaricación,... 




Habrá que ver si los antisistema lo pueden hacer mejor. Peor va a ser imposible.













 



jueves, 12 de febrero de 2015

LA CONDESA DE LAS TINIEBLAS




Me estoy muriendo. Él sigue ahí, cuidándome con devoción, pero también impidiendo que nadie vea mi rostro. Escogió unir su destino al mío para protegerme y acompañar mi triste soledad. No vendrá ningún doctor. Tampoco tendré el consuelo de un sacerdote. Moriré sola, como viví sola toda mi vida. He prometido permanecer oculta hasta el final de mis días y así lo cumpliré. El tiempo ha pasado rápidamente, aunque en ocasiones me haya parecido lento.

Soy hija de reyes, nieta de emperadores y hermana de Luis XVII, el legítimo rey de Francia, que según noticias vive todavía. La sangre de los Borbones y de los Habsburgo corre por mis venas, pero salvando los días felices de la infancia, el resto de mi vida he sido desgraciada. Desde la edad de diecisiete años permanezco prisionera de mi destino por haberme negado a cumplirlo: no podía unirme a los Habsburgo, que dejaron morir a mis padres, para luego casarme con mi primo Carlos por puro interés político, lo que supondría traicionar a mi amada Francia; tampoco podía seguir el juego a unos Borbones que habían contribuido a difamar y asesinar a mis padres para sucederles en el trono. También sería traicionar a mi hermano, el legítimo rey de Francia, tan oculto y más que yo para preservar su vida.

He respetado la promesa que hice a mis padres: no guardar rencor al pueblo francés, sacrificar mi vida si fuera necesario para no perjudicarlo y cuidar de mi hermano. De ahí mi silencio y aislamiento. Renuncié a todo. Incluso acepté ser suplantada. Moriré en el anonimato bajo un nombre falso. Reposaré para siempre en la tumba de una desconocida misteriosa: la Condesa de las Tinieblas.

Al contrario de mi hermano, que quizá no sepa ni quien es, yo pude salvar mis recuerdos. Ahora, en mi lecho de muerte, me vienen más que nunca las imágenes de mis amados padres: la reina María Antonieta, a la que tanto me parezco, quien me enseñó a comportarme como una princesa y a ser una mujer de corazón; mi bondadoso padre, Luis XVI, de quien aprendí a ser sencilla y a querer a Francia por encima de mi misma. Mi tía Elisabeth, que llevó su lealtad a mis padres hasta el cadalso, ella hizo de mí una buena cristiana. Reinette, mi cuidadora en la prisión del Temple, quien en mi orfandad fue una madre, una hermana, una amiga, incluso arriesgó su vida para protegerme. No sabe que no fui yo quien se negó a verla, sino que fue mi sustituta, ya que se daría cuenta que la duquesa de Angulema no soy yo, sino una impostora. Me duele el corazón cada vez que pienso en la decepción y tristeza de Reinette en aquél momento.

Me hubiera gustado dar mi último abrazo a mi hermano, que tanto me quería. Era un niño precioso y obcecado al que sólo yo lograba hacer entrar en razón. Quisiera poder decirle que nuestra madre no guardaba hacia él ningún resquemor y que jamás lo culpó por haberlas acusado, a ella y a la tía Elisabeth, de incesto ante el tribunal de la revolución. Al contrario, su corazón se desgarraba de pena por el daño que aquellos miserables le habían causado aprovechándose de quien no era más que un niño solo y a su merced.

El final se acerca. Él toma mi mano y me mira con ternura. Ha sido mi amigo y mi carcelero a la vez. También mi compañero de prisión. Sé que mi secreto morirá con él y que él morirá un poco el día que yo me vaya para siempre.












En el " Enigma de la esfinge ", que escribí el 24/04/2013 sobre los rumores que corren en torno al destino de Luis XVII, pongo en duda la versión oficial y expongo la tesis que defienden algunos historiadores, según la cual el pequeño rey de Francia fue ocultado toda su vida bajo la apariencia de una mujer con el fin de protegerlo. Era molesto para todos.




Por el contrario su hermana, María Teresa, resultó ser una pieza importante en el engranaje político de la época. Reapareció y fue más tarde Duquesa de Angulema al contraer matrimonio con su primo Luis Antonio de Artois, hijo de Carlos X, hermano menor de Luis XVI. Los Duques de Angulema fueron reyes durante tan sólo unas horas por abdicación del Duque. Murieron sin descendencia. Hasta aquí la historia oficial. Pero hay historiadores que ponen en duda la veracidad de esta versión: según pruebas y testimonios de la época, María Teresa fue sustituida por una hija bastarda de Luis XVIII, mientras la verdadera permaneció oculta hasta su muerte. 






En 1803 aparece en Alemania una dama cubierta siempre con un velo negro, acompañada de un caballero a quien todos llaman " Conde Vavel de Versay " y de un cochero suizo llamado Philippe Scharre, casualmente el mismo que llevó a María Teresa en su viaje desde la prisión del Temple hasta Austria para intercambiarla por prisioneros franceses. Todos suponían que se trataba de un matrimonio, aunque Vavel de Versay jamás afirmó ser ni conde ni marido de la dama. Durante unos años vivieron en Alemania hasta que su protector, el duque d'Enghien, fue ejecutado por orden de Napoleón. Al día siguiente, avisados por la esposa del duque, huyen a Holanda. En 1807 reaparecen en el principado de Hildburghausen bajo la protección de sus soberanos, también casualmente sobrinos de la que había sido la mejor amiga de la reina María Antonieta. Allí se instalaron hasta que murieron en el castillo de Eishausen, en cuyo jardín están ambos enterrados.







La vida de la pareja se desarrollaba en función de la protección a la dama: nadie podía aproximarse a ella ni hablarle, menos ver su rostro. Bajo órdenes estrictas de los soberanos del principado no se podía preguntar sobre su vida, ni tan siquiera las autoridades locales. El tren de vida que llevaban era principesco. Cada cierto tiempo el conde o el cochero recibían dinero del extranjero, así como abundante correspondencia. Todo se hacía en el secreto más absoluto, pero los rumores empezaron a circular por el pequeño principado cuando la doncella de servicio divulgó que la ropa interior de la dama tenía bordadas tres flores de lis, emblema que sólo los Borbones pueden utilizar.




Cuando la dama murió se hizo inventario de sus pertenencias, donde figura la lencería con las flores de lis. El conde declara que la dama se llama Sofía Botta, soltera de origen burgués, nacida en Westfalia en 1778, fecha de nacimiento también de la princesa María Teresa de Borbón. Investigaciones posteriores revelan que nunca existió ninguna persona con tal nombre en Westfalia. Años después murió el conde Vavel, quien era en realidad un diplomático holandés llamado Cornelius Van der Valck, del que se supo haber pertenecido a la logia masónica más poderosa de la época. Este hombre se negó siempre a desvelar el secreto de la dama a la que protegía, y así lo hizo.





Con el transcurso de los años los rumores crecían en vez de silenciarse, por lo que el 8 de Julio de 1891 se abrió la tumba. El doctor Lommler, encargado de exhumar el cuerpo, y las autoridades presentes en el acto descubrieron sorprendidos que el cadáver se conservaba perfectamente y que tenía un parecido físico asombroso con la reina María Antonieta. 




Hay más pruebas e indicios que ponen en duda que la duquesa de Angulema fuera la auténtica María Teresa de Borbón: ésta tenía la complexión física de los Habsburgo, mientras que la duquesa de Angulema era más corpulenta, como los Borbones. Todos los grafólogos consultados afirman que las cartas de una y otra muestran una caligrafía totalmente distinta. Hay testimonios de gente muy cercana a María Teresa que no la identifican con la Duquesa de Angulema. La personalidad y los gustos de una y otra son completamente diferentes, incluso antagónicos en muchos aspectos. La duquesa de Angulema era zamba, María Teresa no.



                                                               María Teresa de Borbón


                                                              
                                                              Duquesa de Angulema


Es evidente que la sustitución fue un asunto de estado en la que estarían comprometidos los personajes más importantes de la época, desde los Borbones y los Habsburgo hasta el mismísimo Napoleón. Baste decir que fue Talleyrand, ministro de Napoleón, quien expidió el pasaporte del conde Vavel. Hace poco, y después de muchas objeciones, se levantó otra vez el cadáver para hacer las pruebas genéticas. Como en el caso de Luis XVII, se refuerzan las tesis oficiales. No podía ser de otra manera. Quien manda, manda.       





miércoles, 14 de enero de 2015

YO TAMBIÉN SOY CHARLIE

                                           

                                           



Cuando digo " Yo también soy Charlie " tengo miedo tanto de un lado como del otro. A estas alturas de la película una ya no sabe de dónde vienen los tiros. Paul Craig Roberts, politólogo y ex-asesor de Ronald Reagan, afirma que " el ataque a la revista Charlie Hebdo fue una operación de falsa bandera ", disenada como parte de la estrategia yanqui para seguir dominando el mundo. Según este hombre, las agencias estadounidenses han planeado las operaciones de falsa bandera en Europa para crear odio contra los musulmanes y reforzar la esfera de influencia de Washington en los países europeos, siguiendo su inveterada costumbre maquiavélica de crear desastres de gran magnitud para enfrentar a terceros y sacar tajada. Eso es lo que hizo para independizarse de Inglaterra, lo que hizo a Espana con el hundimiento del Maine, táctica que repitió para entrar en guerra con Japón y Vietnam, Irak,...




                                    



Lo de Charlie Hebdo sigue el modelo del atentado a las torres gemelas: " casualmente " encuentran el carnet de identidad de uno de los terroristas en la escena del crimen, igualito igualito que en el caso del 11-S. Fue también más que llamativa la ausencia de Obama en la manifestación de París. Esa indiferencia tan mal disimulada en un tema que tanto les preocupa no es de recibo y suena a coartada chapucera. 




                    



Conviene recordar que el islam estaba evolucionando hacia posturas acordes con los tiempos modernos hasta que a finales de los setenta se inició la revolución jomeinista. Para contrarrestar la influencia del comunismo soviético los Estados Unidos fomentaron un islamismo radical que les dio en principio buenos resultados, pero que finalmente se volvió en su contra. El caso de Irán fue patético. En Afganistán hubo más de lo mismo. Bin Laden - si es que verdaderamente está muerto - no era más que un agente de la CIA. De esos barros vienen estos lodos: un islamismo radical que ya no se puede parar, pero que casualmente beneficia los intereses económicos del núcleo duro ultraconservador yanqui . 


                                                 



La inmigración imparable que viene invadiendo Europa desde hace décadas hizo el resto. Gente en gran parte semianalfabeta que nunca fue integrada y a los que el Islam une en su marginación dio como resultado la realidad social que los europeos comtemplamos hoy con tanto asombro como impotencia. Encima esta " moda " de no querer afrontar los problemas para no parecer racista ( por cierto una postura en si de lo más racista y discriminatoria ) nos impide ver la realidad y nos lleva a esconder la cabeza como el avestruz en lugar de tomar las medidas pertinentes. La auténtica realidad es que el Islam es una ideología que rechaza los valores democráticos y ataca los fundamentos del estado de derecho: niega los derechos fundamentales, discrimina a la mujer hasta extremos abyectos, permite  - e incluso incita - todo abuso contra los " infieles ", etc. Por poner un ejemplo, robar a un infiel está permitido en el Islam. Ya no entro en otros ejemplos.




                  




De ahí que los islamistas se dediquen a hacer estas salvajadas todos llenos de razón, y no estoy hablando sólo de los islamistas radicales: Cualquiera que conviva con musulmanes podrá dar mil y un ejemplos del poco o ningún respeto que nos tienen, y no digamos ya a las mujeres. Con el agravante de que política y religión van unidas en el Islam, un brebaje medieval que mata con tan sólo mojar los labios. 





                              



La libertad religiosa, al igual que todas las demás libertades, tiene que estar dentro de límites constitucionales y no pueden saltárselos en base a tal o cual creencia. Si empezamos así estamos abriendo la caja de Pandora. Aplicando la misma regla de tres, cualquier fanático crea una religión y hace lo que le da la gana con la disculpa de que se respete " su " libertad religiosa. Sin ir más lejos, aquí en la " capital " europea he visto auténticas barbaridades, desde un bar en el que se prohibía la entrada a las mujeres, hombres vestidos de mujeres y utilizando el velo para delinquir, o ver pegar palizas en la calle a mujeres sin que nadie hiciese nada. Ya no hablemos de insultos, provocaciones y actitudes delictivas contra las que nadie toma acción. Qué está pasando ? Al paso que vamos acabaremos todas las mujeres llevando velo y siguiendo los pasos de un subnormal que se cree superior a nosotras simplemente porque es hombre.  




   




Angela Merkel acaba de declarar que Alemania también era parte del Islam. Que hable por ella misma, no por Alemania. El Islam, lo mismo que cualquier otra religión, debe quedar en el ámbito de lo personal, nunca de lo político ni social. Encima es una ideología cavernaria y retrógrada que arruinó a las sociedades en las que se impuso, sociedades que en su tiempo fueron las más evolucionadas de Occidente y que hoy arrastran el lastre de esta religión que les impide avanzar y las tiene en la miseria, el caos y la guerra permanente. A los hechos históricos me remito. Si dicen que el Islam significa " PAZ ", qué significa " yihad "? La fiesta de la paz ? Hasta ahora decían " guerra santa ". Pero como está escrito en el árabe del Corán y eso los infieles no lo entendemos ni lo entenderemos jamás, a saber... Ni los mejores exégetas serán capaces de interpretarlo, pero sí una banda de fanáticos descerebrados.