Si alguna vez vais a Lisboa no dejéis de hacer una visita a Sintra, un pueblo precioso a unos treinta kilómetros de la capital, en su día residencia de la corte portuguesa y hoy declarado patrimonio de la humanidad. Lo mejor sería pasar allí al menos una noche y dedicar el día a visitar los monumentos. Y para que no os pille de sorpresa la maravilla del lugar como me pasó a mi y no os perdáis la ocasión de disfrutar aquello como se merece, os voy a recomendar una buena manera de aprovechar la excursión al máximo. El sitio es de cuento de hadas y merece ser disfrutado en consonancia.
Lo ideal sería encontrar un alojamiendo en algún hotel o casa particular de época, hay verdaderas joyas arquitectónicas perfectamente adaptadas al servicio hotelero, poder pasar una noche en un sitio de estos siempre es un lujo a precio más que asequible. Una vez en el hotel podéis daros un buen paseo por la ciudad, visitar monumentos, ir de compras y, finalmente, daros un homenaje disfrutando de una buena cena en algún restaurante que ofrezca la estupenda gastronomía portuguesa al compás de fados. Repito, un lujo a precio más que asequible.
Al día siguiente os levantáis y vais a ver el castillo y demás dependencias reales. El lugar está lleno de gracia y belleza, en un entorno fantástico y dominando un paisaje espectacular. Para ir desde la ciudad hay que subir un bosque con jardines plagados de rincones secretos que verdaderamente os harán creer estar en un cuento de hadas. Se puede subir a pie o en coche, pero hay también otros medios de transporte más " idóneos ". Si podéis daros un buen homenaje, lo mejor es alquilar una carroza y disfrutar del paseo haciéndole los honores con una buena botellita de oporto bien acompanada con algo de picar.

Una vez arriba excuso de haceros los elogios del lugar. Hay que estar allí y verlo, sobran las palabras. O, mejor dicho, no hay palabras para describir aquello. Tanto el Palacio da Pena como el castillo y todo lo demás es un conjunto único que hay que admirar poco a poco, ver aquello con mucha calma y con un guía que dé una información completa, es una pena pasar por allí sin conocer las muchas historias y leyendas que se cuentan. Y como ejemplo pongo una:
Hay un salón en el Palacio da Pena que tiene pintado en el en techo unas cuarenta urracas que llevan una cinta en el pico con la siguiente leyenda: " Foi por ben " ( Fue por bien ). Según cuenta la leyenda en este salón estaba un día el rey iniciando ciertas relaciones diplomáticas con una dama de la corte cuando de repente... zas, aparece la reina. Como aquello es de cuento de hadas, la dama desapareció como por encanto. Pero el rey no pudo. No pudo el hombre y se las tuvo que ver con la reina que insistía y persistía en preguntarle que qué. Y el rey que ná. La reina que no tragaba. El rey insistía tratando de convencer a la reina de que aquello no era lo que parecía ni mucho menos y que su majestad hacía tales sacrificios por imperativo diplomático y razones de alto estado. En resumen, que todo lo hecho y visto " foi por ben ".
La leyenda no habla de lo que dijo la reina, pero afirma que el " foi por ben " se propagó como un rumor incontenible por toda la corte, especialmente en boca de las damas, rumor que iba haciendo eco por los salones, pasillos y demás dependencias por las que el rey pasaba. Tan grande y tan intenso fue el rumor que el rey andaba más que mosqueado con tanto cachondeo a su real persona, y posiblemente debía de ver a las damas de la corte como urracas graznando todo el día detrás de él. Y en eso le vino la luz. La venganza fue regia: mandó pintar en el techo del salón tantas urracas como damas tenía la corte, todas con la leyenda del " foi por ben " escrita en el pico. Una cosa hay que reconocerle a este rey: genio y figura.